¿Cómo funciona el TALLER LITERARIO?

Una idea de cómo funciona el taller literario, on line u off line (talleres presenciales previamente acordados).

Como lectores, solemos elegir nuestros autores según intuición, gusto, el disfrute mismo de la prosa (o la versificación) de cada escritor. Eso nos lleva a reconocer su estilo y a identificarnos en algo con su modo de escribir, de describir, de narrar, de crear un ambiente: la magia de su pluma cala en nosotros tal como cala un cuadro, una melodía o las formas de una escultura, sin que mucha racionalidad sea importante, pues estamos hablando, puntualmente, de arte.

El arte, en literatura, se viste de palabras y conceptos, por eso nos invita. Aunque descreo de que “artista se nace”, en cualquiera de sus manifestaciones, es este un concepto por demás extendido y es por eso que casi nadie se anima a tomar un pincel si no se sumerge primero en un taller de pintura.

Si a eso le sumamos el concepto materialista de que todo lo utilitario tiene prioridad sobre lo artístico, llegamos al triste resultado de que, teniendo la inquietud artística –innata en el ser humano, creo yo-, esta pasa a un segundo, tercer, cuarto planos…

Y siendo el arte una construcción subjetiva y un modo de expresión, es, felizmente, mayor la cantidad de gente que se anima a escribir…

¿Y para qué un taller literario? Para animarse. Para que esa literatura deje de ser críptica y vea la luz, con el permiso y el orgullo de sus autores. Y para ser también capaces de pulirla, para que ese orgullo represente: “esta es mi mejor expresión literaria hoy”.

Por supuesto, este es un camino en el que hay obstáculos o situaciones que sortear, a fin de no quedar en el primer desvío: escribir como el autor que admiro y convertirme en una rémora. Lo habitual, lo esperable, lo obvio, es copiar un estilo que nos resulta familiar y, además, atractivo en lugar de encontrar el propio estilo literario.

Pero…¿cómo?
¿Cómo encontrar la propia voz? ¿O cómo encontrar una variación en el estilo con que suele escribir cada uno, cómo diversificarse?

Es muy fácil y muy simple el “escribí lo que quieras”, como el “hacé lo que quieras” que se les dice a los niños…pero ¿con qué ingredientes se cocinará este menú?

Ahí está el punto. El punto de inicio, no el punto final. ¡Hay tantas cosas dentro de uno! ¡Hay tantas emociones, tantas ideas, tanto por decir!

Esa es, pues, la propuesta del taller: incorporar, conocer y manejar los materiales con los que encontrar el propio modo expresivo.

En los próximos post iré haciendo un ejemplo del taller que propongo: textos analizados para descubrir y utilizar esos recursos expresivos que admiramos para apropiárnoslos y poder usar esas herramientas con el propio estilo.

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