¡Bienvenidos!!!

Es que hay edades para todo, vengo escuchando desde niña. Y así, hubo edad para jugar, edad para el deporte, edad para enamorarse y edad para trabajar…

A los casi 30 descubrí que había algo que nunca había hecho (lo descubrí mientras lo hacía, claro) y empecé el viaje de la maternidad.

Pero ahora, cuando ya mi nena mayor pasó la primera década, es que empiezo a romper estructuras varias (yo creía que tenía pocas) y descubro que esa de la edad es la primera de las falacias a destronar.

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Desde entonces, casi sin darme cuenta, vengo reuniendo cosas que “pertenecían a otras edades”.

Sin pedir permiso y sin jorobar a nadie….vengo reuniendo, así, las edades que antes debiera haber abandonado: el juego, el deporte, los amigos, el amor, los viajes, el trabajo, el propio blog….

Y es que hay una edad en la que, de repente, nos descubrimos y nos entusiasmamos.

Acá estoy yo. Descubriendo la luna que conozco de memoria, descubriendo los juegos olvidados, descubriendo la magia que me buscaba a mí, jugando con las palabras, pintando con espuma en la ducha, inventando recetas, inaugurando tesoros…

Hacer, ser y sentir. Animarse y creer.

Con esos ingredientes vengo a darle forma a mi mundo y a compartirlo desde acá.

Mariposa libre